Conoce los probióticos

Conoce los probióticos

Los probióticos son microorganismos benignos que se encuentran en la naturaleza, así como en nuestro aparato digestivo.

Su consumo regular como suplemento en la dieta favorece el desarrollo de la flora microbiana normal del intestino.

Probióticos

  • Nuestra microbiota intestinal contiene hasta 200 billones de bacterias, lo que supone una cifra diez veces superior al número de células de nuestro cuerpo.
  • ¡Nuestro cuerpo alberga hasta diez veces más bacterias que células propias!
  • La microbiota intestinal es como nuestro carnet de identidad personal. Su composición es única para cada persona y puede caracterizarnos a cada uno de nosotros, como lo hace nuestra huella dactilar.
  • La microbiota intestinal puede pesar entre 1 y 2 kg.
  • Un 95% de nuestras bacterias están localizadas en el tracto gastrointestinal.
  • Los probióticos son microorganismos vivos que, cuando son administrados en la cantidad adecuada, confieren un efecto beneficioso para la salud.
  • El 70% de nuestras defensas están en la flora intestinal

¿Sabías que…?

¿Sabías que al intestino se le llama el segundo cerebro?

Al intestino se le llama a menudo el segundo cerebro porque está dotado de su propio sistema nervioso. Se trata de una red de millones de neuronas que se comunican entre ellas igual que si se encontraran en el cerebro. La microbiota intestinal influye en nuestro cerebro y comportamiento y a su vez nuestro cerebro afecta a la microbiota intestinal.

¿Sabías que las bacterias del intestino pueden doblar el peso de un cerebro humano adulto?

Somos una comunidad andante de bacterias, ya que nuestro cuerpo alberga hasta diez veces más bacterias que células propias. La microbiota intestinal, en su totalidad, puede llegar a pesar 2 kg. Contiene 100 billones de microorganismos, incluyendo como mínimo 1.000 especies diferentes de bacterias que comprenden más de 3 millones de genes, hasta 150 veces más que en el genoma humano.

¿Sabías que el 70% de nuestro sistema inmunitario se encuentra en el intestino?

El intestino es la puerta de entrada al organismo y alberga el 70% de las células del sistema inmunitario que limitan el acceso de sustancias y microorganismos nocivos. Esta barrera intestinal cuenta con tres líneas de defensa: la microbiota intestinal, el epitelio intestinal y el tejido linfoide asociado al intestino o GALT (del inglés Gut-Associated Lymphoid Tissue).
Este complejo sistema de defensa permite mantener separados los elementos en tránsito ingeridos del propio tejido epitelial, regular la absorción de nutrientes, discriminar de forma eficaz entre patógenos invasivos y sustancias inocuas e inhibir la penetración de agentes infecciosos o perniciosos al interior de los tejidos.

Diccionario para ti

Antibiótico
Sustancia que mata a las bacterias o hace que éstas dejen de crecer. Únicamente afecta a bacterias, de forma que es ineficaz frente a las infecciones causadas por virus como el resfriado (catarro común) o la gripe. La administración de antibióticos es el factor más importante de generación de desequilibrios en la microbiota intestinal. El efecto de los antibióticos sobre la microbiota intestinal depende tanto de su espectro de acción (es mayor si tiene efecto sobre anaerobios) como de su farmacocinética (es mayor si no se absorben, total o parcialmente, o si se eliminan por vía biliar).
Bacterias ácido-lácticas (BAL)
Conjunto de microorganismos benignos que fabrican ácido láctico como producto final del proceso de fermentación. Las bacterias ácido-lácticas incluyen las especies de Lactobacillus y otras bacterias lácticas como Streptococcus thermophilus, Enterococcus faecium y Enterococcus faecalis. Se encuentran en grandes cantidades en la naturaleza, así como en nuestro aparato digestivo. Aunque se las conoce sobre todo por su función de fermentación de productos lácteos, también se emplean para encurtir vegetales, en la elaboración del pan y del vino y para curar pescado, carne y embutidos. Junto con las especies del género Bifidobacterium, las bacterias ácido-lácticas son las más usadas como probióticos.
Bífidobacterias
Familia de bacterias presente de forma natural en el intestino de los mamíferos. Se pueden encontrar en la composición de alimentos fermentados (como las leches fermentadas) y de complementos alimenticios. Junto con las especies de Lactobacillus, las bífidobacterias son las usadas más frecuentemente como probióticos.
Disbiosis
Alteración o desequilibrio de la microbiota. Puede afectar a la digestión, asimilación de nutrientes, síntesis de vitaminas y control de microorganismos patógenos. Entre los factores externos que pueden desencadenar una disbiosis están: la administración de antibióticos, las situaciones de estrés, las dietas inadecuadas (por ejemplo, muy pobres en fibra y ricas en azúcares simples, proteínas y grasas), los cambios en la alimentación y el proceso propio del envejecimiento. Además, la disbiosis puede desempeñar un papel importante en el síndrome del intestino irritable, la diarrea aguda o asociada al consumo de antibióticos, la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), la fatiga crónica, la obesidad e incluso algunos tipos de cáncer.
Fructooligosacáridos (FOS)
Son un tipo de fibra soluble compuesta por pequeñas cadenas de 2 a 20 unidades de fructosa. Estos compuestos son abundantes en numerosos alimentos vegetales como el espárrago, la cebolla, el ajo, la alcachofa, el puerro o el plátano, entre otros. El organismo no es capaz de digerir estos compuestos ni de asimilaros, aunque sí se usan como sustrato energético por las bífidobacterias del intestino grueso. Se pueden incorporar como ingredientes prebióticos en complementos alimenticios debido a sus efectos saludables que incluyen: favorecimiento del crecimiento de las bacterias beneficiosas de la microbiota intestinal, estimulación de la función inmunológica y la síntesis de ciertas vitaminas y mejora del tránsito intestinal.
Galactooligosacáridos (GOS)
Son un tipo de fibra soluble que se obtiene a partir de la galactosa. Estos compuestos son abundantes en alimentos como la leche materna y las legumbres. El organismo no puede digerir estos compuestos ni asimilaros, pero son metabolizados casi en su totalidad en el intestino grueso, preferentemente por las bífidobacterias y los lactobacilos. Se pueden incorporar como ingredientes prebióticos en complementos alimenticios debido a sus efectos saludables que incluyen: favorecimiento del crecimiento de las bacterias beneficiosas de la microbiota intestinal, estimulación de la función inmunológica y la síntesis de ciertas vitaminas y mejora del tránsito intestinal.
Microbioma
Conjunto de los genes presentes en todas las células microbianas residentes en el cuerpo humano. Se estima que los genes de la microbiota superan en 150/150 veces el código genético humano
Microbiota (antiguamente llamada flora o microflora)
Conjunto de microorganismos que colonizan establemente la superficie epidérmica y los conductos y cavidades del organismo que se comunican con el exterior (fundamentalmente, la vagina y el aparato digestivo).
Microbiota intestinal (anteriormente llamada flora o microflora intestinal)
Es el nombre que recibe la población de microbios que habitan en nuestros intestinos.
Prebiótico
Ingrediente que produce una estimulación selectiva del crecimiento y/o actividad(es) de uno o de un limitado número de géneros/especies de microorganismos en la microbiota intestinal, produciendo beneficios en la salud del hospedador.
Probiótico
Microorganismo vivo que, cuando se administra en cantidades adecuadas, produce un beneficio a la salud del hospedador. Las especies de Lactobacillus y Bifidobacterium son las usadas más frecuentemente como probióticos, pero la levadura Saccharomyces cerevisiae y algunas especies de Escherichia coli, Bacillus y Coccus también son utilizadas como probióticos. Los microorganismos utilizados como probióticos se pueden incluir en la preparación de una amplia gama de productos, incluyendo alimentos, complementos alimenticios y medicamentos.
Simbiótico
Producto que combina al menos un probiótico y un prebiótico. La combinación de probiótico y prebiótico en un mismo producto puede tener un efecto sinérgico y conferir beneficios mayores que los que ejercen cada uno de los componentes del simbiótico por separado.
Vitamina A o retinol
Es una vitamina presente en los alimentos grasos no refinados. Es muy sensible a la oxidación y a la exposición a los rayos ultravioleta (UV), por lo tanto, para que no haya pérdidas de hasta un 40%, los alimentos que la contienen tienen que ser conservados de forma correcta. Protege a las células del daño causado por agresiones del entorno, ayuda a la diferenciación de varios tejidos como el respiratorio, la mucosa intestinal y la piel, y además actúa sobre la función visual. Las fuentes dietéticas de vitamina A incluyen los aceites de hígado de pescado, el hígado animal, la leche entera, la mantequilla y los quesos grasos. La vitamina A en alimentos vegetales se encuentra básicamente en todos aquellos de colores amarillos, rojos y verdes.
Vitamina B1 o tiamina
Es una vitamina soluble en agua, sensible al calor y a la oxidación, por lo tanto, pueden haber pérdidas de hasta un 30% durante la preparación del alimento. Combate la debilidad y la fatiga. Las fuentes dietéticas de vitamina B1 son todos los alimentos de origen animal, siendo las principales varias especies de pescado como el lenguado o la palometa, la yema de huevo, la leche, y el hígado y músculo del cerdo. También la encontramos en la levadura de cerveza, el germen de los cereales, los cereales integrales, las patatas, legumbres y los frutos secos.
Vitamina B2 o riboflavina
Es una vitamina soluble en agua, resistente al calor, no obstante es sensible a la luz, por tanto si un producto se expone a la luz, las pérdidas pueden alcanzar el 80%. Contribuye a reparar las lesiones de la mucosa y mejora los problemas de absorción intestinal. Los alimentos con mayor contenido de vitamina B2 son aquellos concentrados lácteos, como la ricota y el queso, ya que esta vitamina se une a las proteínas. También está presente en el hígado, la carne, el pescado, los lácteos, los cereales, la levadura de cerveza, los frutos secos, el brócoli, los espárragos y las espinacas.
Vitamina B6 o piridoxina
Es una vitamina soluble en agua y sensible a la luz, por lo tanto, puede haber pérdidas de hasta un 50% si los productos que la contienen no son almacenados de forma correcta. Respecto a la cocción, los alimentos de origen vegetal contienen su forma más estable, haciendo que apenas se pierda vitamina B6 durante la cocción; caso contrario a los alimentos de origen animal, cuya forma menos estable hace que sea muy sensible al calor y a la luz. Ayuda al sistema inmunitario a producir anticuerpos necesarios para combatir las infecciones. Las fuentes dietéticas de vitamina B6 incluyen la levadura de horno, el germen de trigo, los cereales, la carne, el pescado, los huevos, la soja, los cacahuetes, las nueces y la leche.
Vitamina B8 o biotina
La mayor parte de la biotina procede de los alimentos, aunque a menudo en concentraciones bajas. El hígado y ciertos microorganismos como las levaduras poseen cantidades importantes de biotina, pero no son alimentos incorporados de manera cotidiana a nuestra dieta, por lo tanto, las fuentes dietéticas principales vendrán de alimentos tales como los huevos, leche, productos lácteos, pescado azul, legumbres, frutos secos, y algunas verduras como la coliflor y los guisantes. La vitamina B8 además, es producida en pequeñas cantidades por la microbiota intestinal, completando de esta forma la cantidad diaria de biotina ingerida con la alimentación. Contribuye al buen mantenimiento de la piel y mucosas.
Vitamina C o ácido ascórbico
Es una vitamina soluble en agua. Es un antioxidante y contribuye al buen funcionamiento del sistema inmunitario. Se conserva bien en los productos congelados, pero se destruye la mayoría durante la cocción, sobre todo con agua abundante y durante largos periodos de tiempo. Los alimentos con mayor contenido de vitamina C son la naranja, el kiwi, el limón, el pomelo, las fresas, las acerolas, la papaya, la col de Bruselas y el perejil. Si se consume en forma de zumo de naranja, conviene saber que la vitamina C se mantiene perfectamente hasta 12 horas después de exprimir las naranjas.
Vitamina E o tocoferol
Es un potente antioxidante celular frente a los radicales libres del organismo. El contenido de vitamina E de las dietas varía mucho en función del tipo y la cantidad de grasas presente y las pérdidas que se producen durante el procesamiento y cocción de los alimentos. Los brotes y las semillas vegetales, sus aceites y productos derivados de ellos representan las mejores fuentes de esta vitamina, pero también la encontramos en el aceite de oliva, el aguacate y los frutos secos.
Sistema immune
El sistema  inmune lucha contra las sustancias patógenas, repara los tejidos dañados y elimina las células muertas. Podría considerarse como un paraguas capaz de proteger al organismo del ataque de sustancias o microorganismos nocivos.
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