Diarrea

Diarrea

La diarrea aguda en población pediátrica y adulta adquirida en la comunidad se define como la presencia de 3 o más de 3 deposiciones al día de consistencia blanda o líquida y con una duración de menos de 7 días y siempre inferior a 14 días.

Se debe a una inflamación de la mucosa intestinal y puede asociarse con náuseas, vómitos, fiebre o dolor abdominal. Su causa más frecuente es infecciosa. La mayor parte de las veces la diarrea es producida por virus, pero también puede estar causada por bacterias o parásitos.

Para conseguir controlar la diarrea es necesario restaurar este equilibrio gastrointestinal. La base del tratamiento es la rehidratación oral (soluciones de rehidratación oral o en forma de frutas, bebidas isotónicas o caldos caseros), la realimentación precoz y el tratamiento farmacológico en algunos casos. Se recomienda comer arroz blanco, patatas hervidas, zanahorias cocidas, pollo al horno sin piel ni grasa o pescado blanco, entre otros. Además, conviene evitar alimentos que pueden empeorar la diarrea como los ricos en grasa, los procesados y aquellos con mucha fibra. Cuando la diarrea se detenga, el paciente podrá volver a llevar su alimentación habitual.

 

Los probióticos se pueden utilizar en el tratamiento de la diarrea infecciosa aguda en niños y adultos para mejorar su evolución. Sus efectos beneficiosos son más notables cuanto más precozmente se administren y no se han reportado efectos adversos con su administración.

 

La diarrea del viajero es uno de los trastornos más frecuentes que sufren las personas que viajan desde países desarrollados a los países subdesarrollados. Se puede manifestar en un periodo de 10 días durante un viaje a países y/o regiones subdesarrolladas o bien aparece hasta 10 días después de regresar del mismo. En la mayor parte de los casos se resuelve espontáneamente. Las precauciones que se deben tomar cuando se viaja a países en vías de desarrollo incluyen beber siempre agua embotellada, no consumir agua del grifo ni hielo hecho con agua del grifo, evitar cepillarse los dientes con agua no embotellada, no tomar lácteos sin pasteurizar, comer verduras y frutas que se puedan pelar y evitar el consumo de pescado y carnes crudos.

 

Los probióticos pueden ser útiles en la prevención de la diarrea del viajero en niños y adultos, al evitar la colonización intestinal por bacterias patógenas.

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