Preguntas frecuentes

¿Cuáles son las indicaciones de los probióticos que tienen un mayor aval científico?

Según la última guía práctica para el uso de probióticos y prebióticos publicada por la Organización Mundial de Gastroenterología (WGO, 2017), las aplicaciones más relevantes de los probióticos y los prebióticos son:

  • Prevención y tratamiento de la diarrea aguda y asociada a antibióticos.
  • Reducción de los efectos colaterales relacionados con la antibioterapia contra Helicobacter pylori.
  • Prevención de dermatitis atópica en niños.
  • Tratamiento de la encefalopatía hepática.
  • Refuerzo de la respuesta inmunitaria.
  • Enfermedad inflamatoria intestinal: prevención y mantenimiento de la remisión en pouchitis (complicación más frecuente del tratamiento quirúrgico de la colitis ulcerosa) e inducción de remisión y mantenimiento de la remisión en colitis ulcerosa.
  • Reducción de los síntomas del síndrome de intestino irritable.
  • Mejora del estreñimiento funcional.
  • Mejora de la enfermedad diverticular sintomática no complicada.
  • Mejora de la digestión de la lactosa y los síntomas asociados a la intolerancia a la lactosa.
  • Reducción del riesgo de enterocolitis necrotizante.

Fuente:

Organización Mundial de Gastroenterología. Guía práctica de probióticos y prebióticos. 2017 (http://www.worldgastroenterology.org/guidelines/global-guidelines/probiotics-and-prebiotics/probiotics-and-prebiotics-spanish).

¿Cuáles son los beneficios de los probióticos en niños?

Los ensayos clínicos correctamente diseñados y dirigidos específicamente a la población infantil permiten evaluar la seguridad y eficacia de un probiótico. A continuación, se especifican los procesos gastrointestinales en niños donde está indicada la terapia con probióticos, según la última edición de la Guía Práctica de la Organización Mundial de Gastroenterología: probióticos y prebióticos.

En la población infantil los probióticos se pueden utilizar en un gran número de enfermedades, principalmente en problemas gastrointestinales como la diarrea infecciosa, la infección por Helicobacter pylori y el sobrecrecimiento bacteriano, y también en procesos inflamatorios crónicos como la inducción de remisión en la colitis ulcerosa y en trastornos gastrointestinales funcionales como el cólico del lactante o el estreñimiento. También se ha estudiado su efecto beneficioso en las alteraciones del sistema inmune, como su papel preventivo en el eczema o dermatitis atópica y, en los últimos años, en la prevención de infecciones del recién nacido pretérmino.

A los bebés y niños los probióticos se pueden dar como parte de las fórmulas lácteas para lactantes y en forma de complementos alimenticios (por ejemplo, los comprimidos masticables facilitan la administración del probiótico a los niños cuando estos ya tienen capacidad de masticar y deglutir), con el objetivo de promover una microbiota intestinal rica y diversa, estimular el crecimiento de bifidobacterias e inhibir otras especies potencialmente patógenas.

Fuente:

Organización Mundial de Gastroenterología. Guía práctica de probióticos y prebióticos. 2017 (http://www.worldgastroenterology.org/guidelines/global-guidelines/probiotics-and-prebiotics/probiotics-and-prebiotics-spanish).

¿Todos los probióticos sirven para todo?

Algunos beneficios básicos como promover una microbiota intestinal saludable, el soporte de un sistema digestivo saludable y el soporte de un sistema inmunológico saludable pueden atribuirse a la categoría general de los probióticos para las cepas de especies microbianas bien estudiadas que se administran para su uso como alimento o suplemento en la población general. Estos beneficios se derivan de la creación de un ambiente intestinal más favorable a través de mecanismos compartidos por la mayoría de los probióticos.

Algunos efectos de los probióticos y los mecanismos que los sustentan están ampliamente distribuidos entre especies pertenecientes a diferentes géneros, tales como la resistencia a la colonización, la producción de ácidos grasos de cadena corta, la regulación del tránsito intestinal, la normalización de la microbiota, el aumento del recambio de enterocitos y la exclusión competitiva de patógenos.

Otros efectos son específicos de especie: síntesis de vitaminas, antagonismo directo, refuerzo de la barrera intestinal, metabolismo de sales biliares, actividad enzimática y neutralización de carcinógenos.

Finalmente, otros efectos son más propensos a ser específicos de cepa: efectos neurológicos, inmunológicos, endocrinológicos y producción de bioactivos específicos.

Fuente:

¿Cómo actúan los probióticos?

Se ha documentado que los probióticos ejercen su acción beneficiosa para el ser humano a través de diferentes mecanismos, que principalmente se agrupan en tres categorías:

  • Efectos antimicrobianos.
  • Efectos sobre la función de barrera intestinal
  • Efectos de refuerzo de la función inmune.

Tras la ingesta de un probiótico por vía oral, las bacterias probióticas pueden actuar favoreciendo la estabilidad de la microbiota intestinal, alterando la función de los microorganismos residentes en el intestino, interactuando con las células inmunitarias del huésped -un 70% de las defensas se encuentran en el intestino, formando parte del sistema linfoide asociado a la mucosa intestinal (gut associated lymphoid tissue, GALT) o bien actuando a distancia a través de los metabolitos que generan.

El hecho de que la administración de probióticos no altere la composición de la microbiota fecal en personas sanas, tal y como puso de manifiesto un reciente estudio, no significa que el probiótico no influya en la salud del huésped. Hay beneficios para la salud de los probióticos que no requieren de la proliferación de las cepas bacterianas en el intestino. Los estudios científicos en el campo de la microbiota intestinal y los probióticos permitirán conocer con más detalle cómo actúan los probióticos después de haberlos consumido.

Fuente:

  • Kristensen NB, Bryrup T, Allin KH, et al. Alterations in fecal microbiota composition by probiotic supplementation in healthy adults: a systematic review of randomized controlled trials. Genome Med. 2016; 8(1):52.
  • Bermudez-Brito M, Plaza-Díaz J, Muñoz-Quezada S, et al. Probiotic mechanisms of action. Ann Nutr Metab. 2012; 61(2):160-74.
¿Qué diferencia hay entre los alimentos fermentados y los probióticos?

Los probióticos se definen como “microorganismos vivos que, ingeridos en las cantidades adecuadas, confieren un beneficio a la salud del huésped”. Aunque hay evidencia que apoya la relación beneficiosa entre algunos alimentos que contienen microorganismos vivos y la disminución en el riesgo de ciertas enfermedades, no todos los alimentos fermentados tradicionales que contienen microorganismos vivos (yogures, quesos, aceitunas, cerveza, vinos, etc.) se pueden denominar probióticos según el último Consenso de la Asociación Científica Internacional de Probióticos y Prebióticos sobre la noción de probiótico y sus categorías. En primer lugar, esto se debe a que no siempre se puede distinguir claramente la contribución de los microorganismos vivos sobre los efectos beneficiosos del alimento fermentado (los beneficios pueden derivar de otros componentes de los alimentos). Además, los fermentos microbianos que se utilizan para la preparación de estos alimentos no siempre están bien definidos y caracterizados. También conviene tener en cuenta que en algunos casos -como el pan, la cerveza y el vino-, los alimentos se someten a procesos que eliminan los microorganismos que han permitido la fermentación, lo que hace que ya no tengan actividad probiótica.

Algunas leches fermentadas a las que se ha añadido una tercera bacteria, además de las dos bacterias tradicionales del yogur Streptococcus thermophilus y Lactobacillus bulgaricus, sí que se pueden considerar probióticas porque además del papel de las bacterias en la fermentación, estas disponen de evidencia científica de su papel beneficioso para la salud, debido a que su consumo se ha asociado a un menor riesgo de diabetes tipo 2, menor aumento de peso y reducción del riesgo de mortalidad global.

Los tres requisitos principales de un probiótico son:

  • Adecuado recuento de microorganismos viables.
  • Perfecta caracterización microbiológica de las especies bacterianas.
  • Evidencia suficiente de estudios bien diseñados en humanos que demuestren que el probiótico contribuye a un mejor estado de salud.

Fuente:

Hill C, Guarner F, Reid G, et al. Expert consensus document. The International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics consensus statement on the scope and appropriate use of the term probiotic. Nat Rev Gastroenterol Hepatol. 2014; 11(8):506-14.

¿En qué personas no se recomienda administrar probióticos?

Los probióticos, en general, son seguros tanto en personas sanas como enfermas. Sin embargo, siempre es recomendable valorar el binomio riesgo-beneficio de manera individualizada en cada paciente antes de su empleo.

Los probióticos no se recomienda administrarlos en:

  • Pacientes con catéter venoso central.
  • Pacientes con enfermedades de base muy grave, como cirugía cardíaca reciente o en período de convalecencia (riesgo de endocarditis).
  • Pacientes inmunodeprimidos, como pacientes con el virus de la inmunodeficiencia humana (riesgo de paso a sangre de las bacterias).
  • Pacientes con diarrea sanguinolenta y/o disfunción pancreática.
  • Las bacterias productoras de D-Lactato no deben emplearse en pacientes con el síndrome del intestino corto.
¿Se pueden dar los probióticos durante el embarazo?

Sí. Los probióticos durante el embarazo pueden ayudar al desarrollo de la microbiota intestinal del lactante y específicamente se ha observado que la administración, durante el último trimestre del embarazo, de Lactobacillus rhamnosus GG, solo o en combinación con Bifidobacterium lactis Bb12, a madres con antecedentes de atopia, reduce el riesgo de dermatitis atópica en el niño. También se ha sugerido que la administración preventiva o terapéutica de prebióticos podría ser efectiva en la alergia alimentaria, a través de estabilizar la barrera de la mucosa intestinal corrigiendo la disfunción inmunológica que está presente en estas patologías.

Aunque los probióticos y prebióticos pueden jugar un papel importante en la prevención de los procesos alérgicos del niño, se necesitan más estudios para poder establecer unas recomendaciones sistemáticas.

Fuente:

  • Ozdemir O. Various effects of different probiotic strains in allergic disorders: an update from laboratory and clinical data. Clin Exp Immunol. 2010; 160(3):295-304.
  • Aitoro R, Paparo L, Amoroso A, et al. Gut microbiota as a target for preventive and therpeutic intervention against food allergy. Nutrients. 2017; 9(7).
¿Se pueden dar los probióticos durante la lactancia?

Sí. Se ha observado que, durante la lactancia, la administración de lactobacilos y bifidobacterias a la madre lactante ha demostrado una disminución del riesgo de padecer dermatitis atópica en el niño.

Por otro lado, a nivel ginecológico los probióticos se usan en la prevención y el tratamiento de las mastitis subagudas y subclínicas en la mujer lactante. De hecho, se ha demostrado que ciertos lactobacilos aislados de la leche humana representan una alternativa más eficaz que los antibióticos en las mastitis subagudas.

Fuente:

  • Evaristo Suárez J. Microbiota autóctona, probióticos y prebióticos. Nutr Hosp. 2015; 31(Supl. 1):3-9.
  • Fernández L, Arroyo R, Espinosa I, et al. Probiotics for human lactational mastitis. Benef Microbes. 2014; 5(2):169-83.
¿Qué se debe tener en cuenta a la hora de tomar un probiótico en relación a las condiciones de conservación y modo de uso?

Las condiciones de conservación dependen de la cepa que contenga el producto y de su proceso de fabricación, lo que vendrá especificado en el envase o prospecto del producto. Por norma general se recomienda conservarlos por debajo de 25ºC o refrigerados en nevera.

Algunos probióticos deben tomarse con alimentos y otros con el estómago vacío. Conviene consultar el prospecto del producto para saber cómo se debe tomar el probiótico en relación a la toma de alimentos (antes, durante o después de las comidas).

Como norma general el probiótico se puede tomar con agua y no debe ingerirse con alimentos o líquidos muy calientes. Se separará de la toma del antibiótico como mínimo 2 horas.

¿Cuándo empiezan a observarse los efectos beneficiosos una vez hemos ingerido un probiótico?

Depende de la cepa que se consume y de la indicación para la que se toma. Con algunas cepas los efectos beneficiosos se observan a los pocos días, mientras que para otras son necesarias semanas. Por otro lado, para una indicación aguda como la diarrea asociada a antibióticos los efectos beneficiosos se empezarán a notar más rápido que para una indicación crónica como el síndrome de intestino irritable.

¿Para qué sirven los prebióticos?

Los prebióticos son un tipo especial de fibras alimentarias que aumentan el número de bacterias beneficiosas en el intestino. Tradicionalmente se han definido como “compuestos no digeribles que estimulan el crecimiento o la actividad de los grupos de bacterias intestinales beneficiosas para la salud, especialmente bifidobacterias y lactobacilos, resultando beneficiosos para la salud”. El último consenso sobre prebióticos publicado por la Asociación Científica Internacional de Probióticos y Prebióticos los define como “cualquier compuesto que los microorganismos del huésped utilizan selectivamente para aportar un beneficio para la salud”. Esta nueva definición reconoce a bacterias distintas a las bifidobacterias y lactobacilos que mejoran la salud e incluye como prebióticos a sustancias que actúan fuera del intestino ya sean alimentos o no.

La fermentación de los sustratos prebióticos por la microbiota intestinal da lugar a una serie de beneficios como:

  • Proliferación de la microbiota intestinal autóctona, con potenciación de su efecto protector frente a microorganismos patógenos y contribución a la recolonización de la mucosa, por ejemplo, tras un tratamiento con antibióticos.
  • Aumento del tránsito digestivo y mejoría de las deposiciones. El empleo de prebióticos en casos de estreñimiento funcional aumenta la media de deposiciones y disminuye su consistencia.
  • Mayor absorción de minerales como el calcio, magnesio, hierro y zinc.
  • Poder anticancerígeno (cáncer de colon).
  • Disminución de los niveles sanguíneos de colesterol total, colesterol-LDL y triglicéridos.
  • Refuerzo del sistema inmunitario.

Conviene tener en cuenta que no toda la fibra dietética tiene efecto prebiótico. Por ejemplo, la fibra insoluble que se encuentra en los cereales integrales y las verduras acelera el tránsito intestinal y no es fermentada por las bacterias beneficiosas del intestino grueso, con lo cual no tiene efecto prebiótico.

Fuente:

  • Gibson GR, Roberfroid MB. Dietary modulation of the human colonic microbiota: introducing the concept of prebiotics. J Nutr. 1995; 125(6):1401-12.
  • Gibson GR, Hutkins R, Sanders ME, et al. Expert consensus document: The International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics (ISAPP) consensus statement on the definition and scope of prebiotics. Nat Rev Gastroenterol Hepatol. 2017; 14(8):491-502.
  • Marti del Moral A, Moreno-Aliaga MJ, Martínez Hernández A. Efecto de los prebióticos sobre el metabolismo lipídico. Nutr Hosp. 2003; XVIII(4):181-8.
¿Qué tipo de prebióticos hay?

Los prebióticos son compuestos no digeribles de la dieta que estimulan el crecimiento o la actividad de los microorganismos beneficiosos del intestino, consiguiendo un beneficio para la salud. Desde el punto de vista estructural, la mayoría de prebióticos son cadenas de varias unidades de fructosa (fructooligosacáridos o FOS -oligosacáridos que se encuentran en ciertos alimentos o se producen industrialmente- e inulina -polisacárido naturalmente presenta en muchas plantas-), aunque también se utilizan polímeros de galactosa (galactooligosacáridos o GOS) y de manosa (mananoligosacáridos o MOS), así como compuestos mixtos, como la lactulosa (disacárido de galactosa y fructosa) y el lactitol (galactosa y un polialcohol derivado de la glucosa). Cuando se añaden a alimentos se suelen combinar diferentes tipos de oligosacáridos.

Fuente:

Álvarez Calatayud G, Suárez Fernández JE. Respuesta a las preguntas más frecuentes sobre microbiota autóctona, probióticos y prebióticos. Madrid: Pharma and Health Consulting; 2014.

¿Qué es y para qué sirve el trasplante fecal?

El trasplante de microbiota fecal es la infusión por sonda naso-duodenal o colonoscopia de microbiota fecal procedente de individuos sanos.

Se ha demostrado que el trasplante fecal es efectivo en casos de diarrea recidivante por Clostridium difficile. Aunque también existe potencial terapéutico del trasplante de microbiota fecal para otras patologías como la enfermedad inflamatoria intestinal, el síndrome de intestino irritable y algunas enfermedades metabólicas y autoinmunes, la seguridad a largo plazo continúa sin establecerse y no están definidos todavía ni la selección de donantes, ni la preparación de la muestra, ni los microorganismos responsables de los efectos beneficiosos.

Fuente:

Groot PF, Frissen MN, Clercq NC, Nieuwdorp M. Fecal microbiota transplantation in metabolic syndrome: History, present and future. Gut Microbes. 2017; 8(3):253-67.

¿Dónde se encuentra nuestra microbiota?

La microbiota se distribuye en el organismo a lo largo de la piel y las mucosas que recubren las cavidades que se comunican con el exterior, estando vedada su presencia en el medio interno. Fundamentalmente, la microbiota se encuentra en la piel, el aparato digestivo (boca, estómago, intestino delgado e intestino grueso), el aparato genitourinario y la glándula mamaria. La microbiota presente en cada localización es característica de la misma y está adaptada a las condiciones que imperan en ella. La mayor proporción y diversidad de la microbiota intestinal se localiza en el intestino grueso. El intestino humano, junto al de otros vertebrados, es uno de los ecosistemas más densamente poblados de la Tierra.

¿Qué diferencia hay entre un yogur y un probiótico?

El yogur es una leche coagulada obtenida por la fermentación ácido-láctica producida por Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus. Su composición final contiene aproximadamente 107 colonias (10.000.000) por gramo o mililitro de estas dos bacterias. En cambio, los probióticos de venta en farmacia son complementos alimenticios que pueden contener distintas cepas de probióticos (multicepa), entre otros componentes. Las bacterias de los probióticos se encuentran en el producto final en una cantidad mínima de 109 unidades formadoras de colonias (UFC) (1.000.000.000)  por dosis,  para así poder sobrevivir en el aparato digestivo y poder llegar en cantidades adecuadas al intestino donde ejercen su acción. Las bacterias están en forma liofilizada y se presentan en polvo, cápsulas, comprimidos, viales, sticks, sobres, bricks o líquido, permitiendo una administración dosificada con efecto terapéutico y adecuada a cada tipo de necesidad.

Si tomo yogures, ¿debo tomar probióticos?

No es lo mismo un yogur que un probiótico. El yogur se considera un alimento funcional que puede formar parte de la alimentación equilibrada en las diferentes etapas de la vida. En cambio, el probiótico se encuentra dentro de la categoría de complementos alimenticios y permite una dosificación y uso de unas cepas específicas determinadas para cada indicación según la alteración y evidencia científica demostrada.

¿Los probióticos aumentan las defensas?

Los probióticos restauran y equilibran la microbiota intestinal autóctona. Teniendo en cuenta que el 80% de las células del sistema inmunitario están alrededor de la mucosa del tubo digestivo, las bacterias probióticas ayudan a mantener nuestras defensas y favorecen su desarrollo. Los mecanismos propuestos para explicar los efectos beneficiosos de los probióticos sobre la salud son la interacción con la microbiota intestinal, con el epitelio intestinal y con las células inmunitarias de la mucosa del tubo digestivo. No obstante, son necesarios más estudios para explicar los posibles efectos de los microorganismos probióticos en las distintas partes del tracto intestinal y en la mucosa.

¿Son seguros los probióticos? ¿A partir de qué edad se pueden tomar probióticos?

Los probióticos, en general, son productos seguros y bien tolerados en neonatos, mujeres embarazadas y lactantes y adultos, ya que muchas de las especies microbianas utilizadas, sobre todo lactobacilos y bífidobacterias, son residentes normales o transitan frecuentemente por el intestino. La inocuidad de los probióticos está garantizada y se los considera como sustancias GRAS (Generally Recognized As Safe). Como los probióticos son complementos alimenticios, generalmente no requieren estudios de seguridad previos a su comercialización. Los datos de seguridad de los mismos derivan de estudios realizados para valorar su eficacia en el tratamiento de diversas patologías.

En conclusión, el empleo de probióticos es seguro en diferentes grupos de población como neonatos, embarazadas, lactantes, pacientes sanos y enfermos, exceptuando aquellos pacientes graves y con una fuerte insuficiencia inmunológica. Siempre es recomendable considerar el riesgo-beneficio de una manera individualizada en cada paciente antes de su empleo.

Bibliografía:

  • Guía Práctica de la Organización Mundial de Gastroenterología. 2011. Probióticos y prebióticos. Disponible en: worldgastroenterology.org/probiotics-prebiotics.html.
  • Van den Nieuwboer M, Claassen E, Morelli L, Guarner F, Brummer RJ. Probiotic and synbiotic safety in infants under two years of age. Benef Microbes. 2014; 5(1):45-60.
  • Van den Nieuwboer M, Brummer RJ, Guarner F, Morelli L, Cabana M, Claassen E. The administration of probiotics and synbiotics in immune compromised adults: is it safe? Benef Microbes. 2015; 6(1):3-17.
¿Todos los preparados etiquetados como probióticos son eficaces?

En el mercado español existe una amplia gama de productos que contienen probióticos, prebióticos o simbióticos, solos o en combinación con otros componentes. Pero no todos estos preparados son eficaces. Sólo algunos de ellos disponen de estudios clínicos de eficacia publicados.

La etiqueta debe expresar la siguiente información:

  • El género y la especie con nomenclatura específica consistente, con los nombres científicos reconocidos actualmente. Por ejemplo: Lactobacillus (género) acidophilus (especie).
  • Designación alfanumérica de la cepa específica. Por ejemplo: Lactobacillus acidophilus LA1.
  • Recuento de microorganismos viables de cada cepa que se expresa por UFC (Unidades formadoras de colonias)
  • Condiciones de almacenamiento recomendadas y seguridad de las mismas.
  • Dosis recomendada para la inducción del efecto beneficioso y descripción del mismo.
  • Información de contacto para la vigilancia poscomercialización.

Bibliografía:

¿Todos los probióticos son iguales?

En función de la tecnología empleada en su fabricación, existen cuatro generaciones de probióticos:

  • 1ª generación: Probióticos sin protección (por ejemplo, los yogures).
  • 2ª generación: Probióticos en los que las bacterias han sido sometidas a un proceso de deshidratación por congelación (por ejemplo, algunos probióticos comercializados).
  • 3ª generación: Probióticos con bacterias protegidas en una perla o microencapsuladas (por ejemplo, algunos probióticos comercializados).
  • 4ª generación: Probióticos con doble recubrimiento protector (interno y externo). Contienen una primera capa que envuelve a cada bacteria para protegerla del ácido del estómago y las sales biliares de la parte alta del intestino delgado. Además, una segunda capa protege a las bacterias de la humedad, el calor y la presión mecánica de la fabricación, el transporte y el almacenamiento. Esta innovadora tecnología incrementa en más de 100 veces la viabilidad de las bacterias probióticas.

No todos los probióticos que se encuentran comercializados en el mercado son iguales. Los de 4ª generación son los que aseguran un mayor tiempo de supervivencia de las bacterias en el tracto intestinal.

¿Los probióticos colonizan el intestino? ¿Cuánto dura su efecto?

Las bacterias probióticas están liofilizadas y en cuanto se ponen en contacto con el agua de las secreciones digestivas pueden absorberla, activarse y multiplicarse. Los probióticos que ingerimos colonizan de forma temporal nuestro intestino y son expulsados con las heces a las dos o tres semanas después de su ingesta. Se ha demostrado que la toma de probióticos en dosis de 109 (mil millones de bacterias) tiene un gran impacto en la composición microbiana del intestino delgado. Después de 4 horas de su ingesta, las bacterias probióticas beneficiosas se convierten en especie dominante del ecosistema microbiano del intestino y su presencia persiste de forma apreciable hasta 20 horas después de la ingesta. Cuando se retira el probiótico, la microbiota intestinal del individuo tenderá a volver a su estado que tenía a los 2-3 años de edad, que es cuando tiene lugar el asentamiento de la microbiota en nuestro organismo. En conclusión, para que los efectos favorables se aprecien y duren, es necesario consumir bacterias probióticas de forma regular.

Los mecanismos que se han descrito por los cuales los probióticos pueden ejercer sus efectos beneficiosos sobre la salud humana son la interacción con la microbiota autóctona residente en el intestino, la interacción con el epitelio intestinal y con el tejido linfoide asociado al intestino (GALT, del inglés gut-associated lymphoid tissue).

Bibliografía:

  • Zoetendal EG, Raes J, van den Bogert B, Arumugam M, Booijink CC, Troost FJ, et al. The human small intestinal microbiota is driven by rapid uptake and conversion of simple carbohydrates. ISME J. 2012; 6(7):1415-26.
  • Van Baarlen P, Troost F, Van der Meer C, Hooiveld G, Boekschoten M, Brummer RJM, et al. Human mucosal in vivo transcriptome responses to three lactobacilli indicate how probiotics may modulate human cellular pathways. Proc Natl Acad Sci USA. 2011; 108(Suppl 1):4562-9.
Si no tengo ningún trastorno, ¿debo tomar probióticos?

Los probióticos ayudan a equilibrar la microbiota intestinal y potencian el sistema inmunitario. Debido a que son microorganismos que forman parte de nuestra microbiota intestinal y se consideran seguros, se pueden tomar de forma continuada siempre bajo la prescripción de un profesional de la salud.

Su consumo en dosis recomendadas puede prevenir o reducir determinadas alteraciones de nuestro organismo. Se pueden recomendar en períodos de estrés, resfriados, épocas de mucha actividad física y en determinadas alteraciones del sistema digestivo.

¿Es aconsejable tomar probióticos cuando tomamos antibióticos?

Los antibióticos son la principal causa de desequilibrios en la microbiota intestinal, debido a que matan a los microorganismos patógenos invasores pero también a las bacterias beneficiosas que alberga el tracto gastrointestinal. Tomar probióticos y antibióticos simultáneamente ayuda a disminuir los cuadros diarreicos secundarios a los antibióticos y mejorar nuestra salud en general. Se aconseja tomar el probiótico una o dos horas después del antibiótico. Idealmente, se debería empezar a tomar el probiótico una semana antes de empezar el tratamiento antibiótico, seguir durante el mismo y mantenerlo hasta una semana después de haber finalizado el antibiótico.

¿Son aconsejables los probióticos para la piel atópica?

Los niños que nacen con una microbiota intestinal poco diversa son más propensos a padecer eccema atópico. Los probióticos han demostrado su eficacia en la mejora clínica de la severidad y el área del eccema en pacientes a partir de los 2 años de edad con dermatitis atópica leve a moderada.

Bibliografía:

  • Yim JH, et al. Therapeutic effects of probiotics in patients with atopic dermatitis. J Microbiol Biotechnol. 2006; 16(11):1699-1705.
¿Son aconsejables los probióticos para el estreñimiento crónico?

El estreñimiento crónico puede asociarse a un desequilibrio en la composición de la microbiota intestinal. El empleo de simbióticos (combinan probiótico y prebiótico) puede ser útil en casos de estreñimiento. Los prebióticos (fibras) aumentan la capacidad de retención de agua de las heces y estimulan el crecimiento de las bífidobacterias, que se traduce en un aumento significativo del número de deposiciones y una disminución de su consistencia.

Los estudios científicos que demuestran la eficacia de los simbióticos en el estreñimiento crónico evalúan su administración en periodos de 14 días o 1 mes. En la práctica clínica, se recomienda administrarlos de manera episódica, por ejemplo, 2 semanas al mes, a semanas alternas.

¿Son aconsejables los probióticos para la diarrea?

 La diarrea es un estado en el que las bacterias malas sobrepasan en cantidad a las buenas. Para conseguir parar la diarrea es necesario restaurar este equilibrio. El empleo de probióticos permite acortar la duración de la diarrea y reducir el número de deposiciones, medida que se recomienda acompañar de una dieta astringente y la administración de suero oral.

El uso de los probióticos para tratar la diarrea en niños y adultos se puede emplear en: diarrea asociada a antibióticos, diarrea del viajero, diarrea nosocomial, diarrea post-radioterapia, diarrea asociada a nutrición enteral y diarrea aguda infecciosa.

¿Se pueden emplear los probióticos durante mucho tiempo?

Los probióticos se consideran productos seguros y bien tolerados y existe evidencia científica que pueden modificar la composición de la microbiota intestinal y proteger al organismo frente a microorganismos patógenos. Debido a su efecto modulador de la microbiota intestinal, los probióticos producen efectos beneficiosos para la salud del individuo a largo plazo. Prueba de ello es el aumento de la longevidad en aquellas poblaciones que ingieren diariamente leches fermentadas. De hecho, las primeras referencias que se pueden encontrar sobre los probióticos se remontan a principios del siglo pasado y fueron descritas por Eli Metchnikoff (científico ruso, premio Nobel, y profesor del Instituto Pasteur en París), que postuló que el consumo habitual de una leche fermentada con bacterias ácido-lácticas retrasaba los efectos del envejecimiento en los habitantes de las aldeas de los Balcanes. Aunque conviene tener presente que siempre es recomendable considerar el binomio riesgo-beneficio de manera individualizada en cada paciente antes de su empleo.

Para saber durante cuánto tiempo se puede tomar un probiótico conviene revisar el prospecto y ficha técnica de cada producto o la recomendación que le haga su médico y/o farmacéutico.

Si utilizo probióticos de forma habitual, ¿podría ocurrir una alteración permanente de la microbiota intestinal habitual y con ello problemas en la absorción de nutrientes y debilitamiento del sistema inmunitario?

La administración de probióticos conlleva un cambio de la composición de la microbiota intestinal. El principal lugar de acción de los probióticos es el colon, ya que la mayoría de microorganismos están localizados allí, cuya función básica es absorber agua pero no nutrientes. Los nutrientes se absorben mayormente en el intestino delgado, de manera que es poco probable que se produzcan situaciones de mala absorción por el consumo prolongado de probióticos. De hecho, una de las funciones de la microbiota es la síntesis de ciertos aminoácidos y vitaminas y facilitar la absorción de ciertos minerales como calcio, hierro y magnesio. Por otro lado, los estudios que han evaluado el efecto de su consumo para el mantenimiento de la salud basan su efecto en la estimulación de la función inmunológica y la inhibición directa de algunos microorganismos patógenos.

¿Son mejores los probióticos monoespecie o los multiespecie?

Los probióticos multiespecie tienen mayores efectos beneficiosos que los probióticos monoespecie. Entre los productos multiespecie, los que combinan especies de Bifidobacterium con Lactobacillus parecen tener un efecto superior frente al resto de combinaciones de especies. Esta eficacia superior se debe a la diferente distribución espacial de cada especie dentro del tracto gastrointestinal, ya que los Bifidobacterium colonizan principalmente el colon mientras que los Lactobacillus predominan principalmente en el intestino delgado (yeyuno e íleon). Esta mayor distribución permite un efecto más completo de los probióticos dentro del tracto gastrointestinal.

¿Qué requisitos debe cumplir un microorganismo para considerarse probiótico?
Característica del producto probióticoImplicaciones
SeguridadNo patógenos ni tóxicos
Libres de efectos adversos
Estar vivosResistentes a la destrucción tecnológica
Llegar y permanecer vivosResistentes a la destrucción por secreciones gástricas/biliares
Capacidad de adherencia y colonización de la cavidad diana
EstabilidadPermanecer estables durante la vida útil del producto

Variabilidad mínima entre los distintos lotes del producto
Cantidad adecuadaContener un número adecuado de microorganismos viables para lograr el efecto beneficioso demostrado
Nomenclatura específicaGénero, especie y cepa específica determinados
Evidencia científicaEstudios controlados de eficacia en seres humanos
AlmacenamientoSustancias de vehículo o relleno que no afecten a la viabilidad de la cepa
Efecto beneficiosoCada cepa con el efecto beneficioso para el que ha mostrado evidencia
EtiquetadoEtiqueta adjunta donde especifique claramente estas características de forma clara y veraz

Bibliografía:

  • Guía Práctica de la Organización Mundial de Gastroenterología. 2011. Probióticos y prebióticos. Disponible en: worldgastroenterology.org/probiotics-prebiotics.html.
  • Hill C, Guarner F, Reid G, Gibson GR, Merenstein DJ, Pot B, et al. Expert consensus document. The International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics consensus statement on the scope and appropriate use of the term probiotic. Nat Rev Gastroenterol Hepatol. 2014; 11(8):506-14.
¿Qué diferencia hay entre probiótico y prebiótico?

El término probiótico etimológicamente deriva del griego “pro” a favor y “biótico” vida (“a favor de la vida”). Actualmente se utiliza para designar microorganismos que tienen efectos beneficiosos para la salud tanto de los seres humanos como de los animales. Mientras que prebiótico (“antes de la vida”) es lo que comen las bacterias y las hace crecer.

Para ilustrarlo mejor a través de una metáfora: en el bosque (el intestino), tienen que crecer buenos árboles (los probióticos, las bacterias) y luego hay que poner el compuesto (los abonos naturales, los prebióticos). Necesitamos buenos árboles: bacterias sanas para los intestinos. Nuestra mejor defensa es un intestino sano y nuestros mejores soldados, una microbiota intestinal rica y diversa.

¿Qué fuentes de información fiables puedo consultar para ampliar conocimientos sobre probióticos?