Preguntas frecuentes

¿Dónde se encuentra nuestra microbiota?

La microbiota se distribuye en el organismo a lo largo de la piel y las mucosas que recubren las cavidades que se comunican con el exterior, estando vedada su presencia en el medio interno. Fundamentalmente, la microbiota se encuentra en la piel, el aparato digestivo (boca, estómago, intestino delgado e intestino grueso), el aparato genitourinario y la glándula mamaria. La microbiota presente en cada localización es característica de la misma y está adaptada a las condiciones que imperan en ella. La mayor proporción y diversidad de la microbiota intestinal se localiza en el intestino grueso. El intestino humano, junto al de otros vertebrados, es uno de los ecosistemas más densamente poblados de la Tierra.

¿Qué diferencia hay entre un yogur y un probiótico?

El yogur es una leche coagulada obtenida por la fermentación ácido-láctica producida por Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus. Su composición final contiene aproximadamente 107 colonias (10.000.000) por gramo o mililitro de estas dos bacterias. En cambio, los probióticos de venta en farmacia son complementos alimenticios que pueden contener distintas cepas de probióticos (multicepa), entre otros componentes. Las bacterias de los probióticos se encuentran en el producto final en una cantidad mínima de 109 unidades formadoras de colonias (UFC) (1.000.000.000)  por dosis,  para así poder sobrevivir en el aparato digestivo y poder llegar en cantidades adecuadas al intestino donde ejercen su acción. Las bacterias están en forma liofilizada y se presentan en polvo, cápsulas, comprimidos, viales, sticks, sobres, bricks o líquido, permitiendo una administración dosificada con efecto terapéutico y adecuada a cada tipo de necesidad.

Si tomo yogures, ¿debo tomar probióticos?

No es lo mismo un yogur que un probiótico. El yogur se considera un alimento funcional que puede formar parte de la alimentación equilibrada en las diferentes etapas de la vida. En cambio, el probiótico se encuentra dentro de la categoría de complementos alimenticios y permite una dosificación y uso de unas cepas específicas determinadas para cada indicación según la alteración y evidencia científica demostrada.

¿Los probióticos aumentan las defensas?

Los probióticos restauran y equilibran la microbiota intestinal autóctona. Teniendo en cuenta que el 80% de las células del sistema inmunitario están alrededor de la mucosa del tubo digestivo, las bacterias probióticas ayudan a mantener nuestras defensas y favorecen su desarrollo. Los mecanismos propuestos para explicar los efectos beneficiosos de los probióticos sobre la salud son la interacción con la microbiota intestinal, con el epitelio intestinal y con las células inmunitarias de la mucosa del tubo digestivo. No obstante, son necesarios más estudios para explicar los posibles efectos de los microorganismos probióticos en las distintas partes del tracto intestinal y en la mucosa.

¿Son seguros los probióticos? ¿A partir de qué edad se pueden tomar probióticos?

Los probióticos, en general, son productos seguros y bien tolerados en neonatos, mujeres embarazadas y lactantes y adultos, ya que muchas de las especies microbianas utilizadas, sobre todo lactobacilos y bífidobacterias, son residentes normales o transitan frecuentemente por el intestino. La inocuidad de los probióticos está garantizada y se los considera como sustancias GRAS (Generally Recognized As Safe). Como los probióticos son complementos alimenticios, generalmente no requieren estudios de seguridad previos a su comercialización. Los datos de seguridad de los mismos derivan de estudios realizados para valorar su eficacia en el tratamiento de diversas patologías.

En conclusión, el empleo de probióticos es seguro en diferentes grupos de población como neonatos, embarazadas, lactantes, pacientes sanos y enfermos, exceptuando aquellos pacientes graves y con una fuerte insuficiencia inmunológica. Siempre es recomendable considerar el riesgo-beneficio de una manera individualizada en cada paciente antes de su empleo.

Bibliografía:

  • Guía Práctica de la Organización Mundial de Gastroenterología. 2011. Probióticos y prebióticos. Disponible en: worldgastroenterology.org/probiotics-prebiotics.html.
  • Van den Nieuwboer M, Claassen E, Morelli L, Guarner F, Brummer RJ. Probiotic and synbiotic safety in infants under two years of age. Benef Microbes. 2014; 5(1):45-60.
  • Van den Nieuwboer M, Brummer RJ, Guarner F, Morelli L, Cabana M, Claassen E. The administration of probiotics and synbiotics in immune compromised adults: is it safe? Benef Microbes. 2015; 6(1):3-17.
¿Todos los preparados etiquetados como probióticos son eficaces?

En el mercado español existe una amplia gama de productos que contienen probióticos, prebióticos o simbióticos, solos o en combinación con otros componentes. Pero no todos estos preparados son eficaces. Sólo algunos de ellos disponen de estudios clínicos de eficacia publicados.

La etiqueta debe expresar la siguiente información:

  • El género y la especie con nomenclatura específica consistente, con los nombres científicos reconocidos actualmente. Por ejemplo: Lactobacillus (género) acidophilus (especie).
  • Designación alfanumérica de la cepa específica. Por ejemplo: Lactobacillus acidophilus LA1.
  • Recuento de microorganismos viables de cada cepa que se expresa por UFC (Unidades formadoras de colonias)
  • Condiciones de almacenamiento recomendadas y seguridad de las mismas.
  • Dosis recomendada para la inducción del efecto beneficioso y descripción del mismo.
  • Información de contacto para la vigilancia poscomercialización.

Bibliografía:

¿Todos los probióticos son iguales?

En función de la tecnología empleada en su fabricación, existen cuatro generaciones de probióticos:

  • 1ª generación: Probióticos sin protección (por ejemplo, los yogures).
  • 2ª generación: Probióticos en los que las bacterias han sido sometidas a un proceso de deshidratación por congelación (por ejemplo, algunos probióticos comercializados).
  • 3ª generación: Probióticos con bacterias protegidas en una perla o microencapsuladas (por ejemplo, algunos probióticos comercializados).
  • 4ª generación: Probióticos con doble recubrimiento protector (interno y externo). Contienen una primera capa que envuelve a cada bacteria para protegerla del ácido del estómago y las sales biliares de la parte alta del intestino delgado. Además, una segunda capa protege a las bacterias de la humedad, el calor y la presión mecánica de la fabricación, el transporte y el almacenamiento. Esta innovadora tecnología incrementa en más de 100 veces la viabilidad de las bacterias probióticas.

No todos los probióticos que se encuentran comercializados en el mercado son iguales. Los de 4ª generación son los que aseguran un mayor tiempo de supervivencia de las bacterias en el tracto intestinal.

¿Los probióticos colonizan el intestino? ¿Cuánto dura su efecto?

Las bacterias probióticas están liofilizadas y en cuanto se ponen en contacto con el agua de las secreciones digestivas pueden absorberla, activarse y multiplicarse. Los probióticos que ingerimos colonizan de forma temporal nuestro intestino y son expulsados con las heces a las dos o tres semanas después de su ingesta. Se ha demostrado que la toma de probióticos en dosis de 109 (mil millones de bacterias) tiene un gran impacto en la composición microbiana del intestino delgado. Después de 4 horas de su ingesta, las bacterias probióticas beneficiosas se convierten en especie dominante del ecosistema microbiano del intestino y su presencia persiste de forma apreciable hasta 20 horas después de la ingesta. Cuando se retira el probiótico, la microbiota intestinal del individuo tenderá a volver a su estado que tenía a los 2-3 años de edad, que es cuando tiene lugar el asentamiento de la microbiota en nuestro organismo. En conclusión, para que los efectos favorables se aprecien y duren, es necesario consumir bacterias probióticas de forma regular.

Los mecanismos que se han descrito por los cuales los probióticos pueden ejercer sus efectos beneficiosos sobre la salud humana son la interacción con la microbiota autóctona residente en el intestino, la interacción con el epitelio intestinal y con el tejido linfoide asociado al intestino (GALT, del inglés gut-associated lymphoid tissue).

Bibliografía:

  • Zoetendal EG, Raes J, van den Bogert B, Arumugam M, Booijink CC, Troost FJ, et al. The human small intestinal microbiota is driven by rapid uptake and conversion of simple carbohydrates. ISME J. 2012; 6(7):1415-26.
  • Van Baarlen P, Troost F, Van der Meer C, Hooiveld G, Boekschoten M, Brummer RJM, et al. Human mucosal in vivo transcriptome responses to three lactobacilli indicate how probiotics may modulate human cellular pathways. Proc Natl Acad Sci USA. 2011; 108(Suppl 1):4562-9.
Si no tengo ningún trastorno, ¿debo tomar probióticos?

Los probióticos ayudan a equilibrar la microbiota intestinal y potencian el sistema inmunitario. Debido a que son microorganismos que forman parte de nuestra microbiota intestinal y se consideran seguros, se pueden tomar de forma continuada siempre bajo la prescripción de un profesional de la salud.

Su consumo en dosis recomendadas puede prevenir o reducir determinadas alteraciones de nuestro organismo. Se pueden recomendar en períodos de estrés, resfriados, épocas de mucha actividad física y en determinadas alteraciones del sistema digestivo.

¿Es aconsejable tomar probióticos cuando tomamos antibióticos?

Los antibióticos son la principal causa de desequilibrios en la microbiota intestinal, debido a que matan a los microorganismos patógenos invasores pero también a las bacterias beneficiosas que alberga el tracto gastrointestinal. Tomar probióticos y antibióticos simultáneamente ayuda a disminuir los cuadros diarreicos secundarios a los antibióticos y mejorar nuestra salud en general. Se aconseja tomar el probiótico una o dos horas después del antibiótico. Idealmente, se debería empezar a tomar el probiótico una semana antes de empezar el tratamiento antibiótico, seguir durante el mismo y mantenerlo hasta una semana después de haber finalizado el antibiótico.

¿Son aconsejables los probióticos para la piel atópica?

Los niños que nacen con una microbiota intestinal poco diversa son más propensos a padecer eccema atópico. Los probióticos han demostrado su eficacia en la mejora clínica de la severidad y el área del eccema en pacientes a partir de los 2 años de edad con dermatitis atópica leve a moderada.

Bibliografía:

  • Yim JH, et al. Therapeutic effects of probiotics in patients with atopic dermatitis. J Microbiol Biotechnol. 2006; 16(11):1699-1705.
¿Son aconsejables los probióticos para el estreñimiento crónico?

El estreñimiento crónico puede asociarse a un desequilibrio en la composición de la microbiota intestinal. El empleo de simbióticos (combinan probiótico y prebiótico) puede ser útil en casos de estreñimiento. Los prebióticos (fibras) aumentan la capacidad de retención de agua de las heces y estimulan el crecimiento de las bífidobacterias, que se traduce en un aumento significativo del número de deposiciones y una disminución de su consistencia.

Los estudios científicos que demuestran la eficacia de los simbióticos en el estreñimiento crónico evalúan su administración en periodos de 14 días o 1 mes. En la práctica clínica, se recomienda administrarlos de manera episódica, por ejemplo, 2 semanas al mes, a semanas alternas.

¿Son aconsejables los probióticos para la diarrea?

 La diarrea es un estado en el que las bacterias malas sobrepasan en cantidad a las buenas. Para conseguir parar la diarrea es necesario restaurar este equilibrio. El empleo de probióticos permite acortar la duración de la diarrea y reducir el número de deposiciones, medida que se recomienda acompañar de una dieta astringente y la administración de suero oral.

El uso de los probióticos para tratar la diarrea en niños y adultos se puede emplear en: diarrea asociada a antibióticos, diarrea del viajero, diarrea nosocomial, diarrea post-radioterapia, diarrea asociada a nutrición enteral y diarrea aguda infecciosa.

¿Se pueden emplear los probióticos durante mucho tiempo?

Los probióticos se consideran productos seguros y bien tolerados y existe evidencia científica que pueden modificar la composición de la microbiota intestinal y proteger al organismo frente a microorganismos patógenos. Debido a su efecto modulador de la microbiota intestinal, los probióticos producen efectos beneficiosos para la salud del individuo a largo plazo. Prueba de ello es el aumento de la longevidad en aquellas poblaciones que ingieren diariamente leches fermentadas. De hecho, las primeras referencias que se pueden encontrar sobre los probióticos se remontan a principios del siglo pasado y fueron descritas por Eli Metchnikoff (científico ruso, premio Nobel, y profesor del Instituto Pasteur en París), que postuló que el consumo habitual de una leche fermentada con bacterias ácido-lácticas retrasaba los efectos del envejecimiento en los habitantes de las aldeas de los Balcanes. Aunque conviene tener presente que siempre es recomendable considerar el binomio riesgo-beneficio de manera individualizada en cada paciente antes de su empleo.

Para saber durante cuánto tiempo se puede tomar un probiótico conviene revisar el prospecto y ficha técnica de cada producto o la recomendación que le haga su médico y/o farmacéutico.

Si utilizo probióticos de forma habitual, ¿podría ocurrir una alteración permanente de la microbiota intestinal habitual y con ello problemas en la absorción de nutrientes y debilitamiento del sistema inmunitario?

La administración de probióticos conlleva un cambio de la composición de la microbiota intestinal. El principal lugar de acción de los probióticos es el colon, ya que la mayoría de microorganismos están localizados allí, cuya función básica es absorber agua pero no nutrientes. Los nutrientes se absorben mayormente en el intestino delgado, de manera que es poco probable que se produzcan situaciones de mala absorción por el consumo prolongado de probióticos. De hecho, una de las funciones de la microbiota es la síntesis de ciertos aminoácidos y vitaminas y facilitar la absorción de ciertos minerales como calcio, hierro y magnesio. Por otro lado, los estudios que han evaluado el efecto de su consumo para el mantenimiento de la salud basan su efecto en la estimulación de la función inmunológica y la inhibición directa de algunos microorganismos patógenos.

¿Son mejores los probióticos monoespecie o los multiespecie?

Los probióticos multiespecie tienen mayores efectos beneficiosos que los probióticos monoespecie. Entre los productos multiespecie, los que combinan especies de Bifidobacterium con Lactobacillus parecen tener un efecto superior frente al resto de combinaciones de especies. Esta eficacia superior se debe a la diferente distribución espacial de cada especie dentro del tracto gastrointestinal, ya que los Bifidobacterium colonizan principalmente el colon mientras que los Lactobacillus predominan principalmente en el intestino delgado (yeyuno e íleon). Esta mayor distribución permite un efecto más completo de los probióticos dentro del tracto gastrointestinal.

¿Qué requisitos debe cumplir un microorganismo para considerarse probiótico?
Característica del producto probióticoImplicaciones
SeguridadNo patógenos ni tóxicos
Libres de efectos adversos
Estar vivosResistentes a la destrucción tecnológica
Llegar y permanecer vivosResistentes a la destrucción por secreciones gástricas/biliares
Capacidad de adherencia y colonización de la cavidad diana
EstabilidadPermanecer estables durante la vida útil del producto

Variabilidad mínima entre los distintos lotes del producto
Cantidad adecuadaContener un número adecuado de microorganismos viables para lograr el efecto beneficioso demostrado
Nomenclatura específicaGénero, especie y cepa específica determinados
Evidencia científicaEstudios controlados de eficacia en seres humanos
AlmacenamientoSustancias de vehículo o relleno que no afecten a la viabilidad de la cepa
Efecto beneficiosoCada cepa con el efecto beneficioso para el que ha mostrado evidencia
EtiquetadoEtiqueta adjunta donde especifique claramente estas características de forma clara y veraz

Bibliografía:

  • Guía Práctica de la Organización Mundial de Gastroenterología. 2011. Probióticos y prebióticos. Disponible en: worldgastroenterology.org/probiotics-prebiotics.html.
  • Hill C, Guarner F, Reid G, Gibson GR, Merenstein DJ, Pot B, et al. Expert consensus document. The International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics consensus statement on the scope and appropriate use of the term probiotic. Nat Rev Gastroenterol Hepatol. 2014; 11(8):506-14.
¿Qué diferencia hay entre probiótico y prebiótico?

El término probiótico etimológicamente deriva del griego “pro” a favor y “biótico” vida (“a favor de la vida”). Actualmente se utiliza para designar microorganismos que tienen efectos beneficiosos para la salud tanto de los seres humanos como de los animales. Mientras que prebiótico (“antes de la vida”) es lo que comen las bacterias y las hace crecer.

Para ilustrarlo mejor a través de una metáfora: en el bosque (el intestino), tienen que crecer buenos árboles (los probióticos, las bacterias) y luego hay que poner el compuesto (los abonos naturales, los prebióticos). Necesitamos buenos árboles: bacterias sanas para los intestinos. Nuestra mejor defensa es un intestino sano y nuestros mejores soldados, una microbiota intestinal rica y diversa.

¿Qué fuentes de información fiables puedo consultar para ampliar conocimientos sobre probióticos?
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