Probióticos, los nuevos aliados para el síndrome del intestino irritable

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Probióticos, los nuevos aliados para el síndrome del intestino irritable

Escrito por el Comité Científico de Produo

Microbiota intestinal en el síndrome del intestino irritable

El síndrome del intestino irritable se ha convertido en la causa de muchas visitas al médico debido a los síntomas tan molestos que provoca y que pueden ir desde flatulencia, náuseas, hinchazón, vómitos, diarrea, estreñimiento, dolor abdominal, etc. e incluso ser el motivo por el cual ciertos alimentos ya no nos sientan tan bien (una de cada 10 visitas al médico está relacionada con este tipo de desorden intestinal).

La causa del síndrome del intestino irritable es muy difícil de identificar, ya que puede estar desencadenado por factores genéticos o por situaciones tan distintas como lo son un periodo de estrés, o una infección por parásitos o bacteriana. Pero otro de los detonantes que se está barajando para este síndrome tan molesto es una alteración del funcionamiento de la barrera intestinal y un desequilibrio en nuestras pequeñas bacterias intestinales, la microbiota intestinal.

La microbiota intestinal, órgano clave para prevenir el síndrome del intestino irritable

Los últimos hallazgos científicos sugieren que la microbiota intestinal tiene un papel importante en el origen de muchos desórdenes gastrointestinales, entre los cuales encontramos el síndrome del intestino irritable. Por ello tenemos que mimar tanto como podamos a estas bacterias intestinales tan frágiles. ¿Y cómo podemos hacerlo? muy fácil: con una alimentación rica en alimentos vegetales que nos aporten las fibras que son el alimento favorito de nuestras bacterias intestinales.

Por otro lado, si queremos tener una microbiota intestinal sana tenemos que evitar al máximo los alimentos ultraprocesados como lo serían aquellos con mucho azúcar, sal, y grasas trans o “parcialmente hidrogenadas” y valorar limitar ciertos grupos de alimentos (alimentos con un alto contenido de grasas, lácteos enteros, bebidas alcohólicas, café, carnes rojas, bebidas gaseosas, trigo y cítricos) que se han asociado con el empeoramiento de los síntomas digestivos. En este último caso, conviene tener en cuenta que cualquier exclusión se debe hacer bajo la supervisión de un profesional sanitario.

Probióticos para combatir el síndrome del intestino irritable y mejorar la microbiota

A veces, con una alimentación saludable no es suficiente, y cuando nos toca lidiar con la incomodidad y el dolor que ocasiona un síndrome del intestino irritable, buscamos una buena solución. Una reciente revisión sistemática de 70 ensayos clínicos en humanos (ese tipo de estudios que aportan la máxima evidencia científica) publicada por la Sociedad Europea de Gastroenterología de Atención Primaria ha encontrado que los probióticos pueden ayudar en el alivio de ciertos síntomas gastrointestinales (síndrome del intestino irritable, diarrea asociada a antibióticos y diarrea asociada a la terapia de erradicación de Helicobacter pylori). De los 15 estudios que examinaron los síntomas del síndrome del intestino irritable, 8 demostraron un efecto beneficioso de los probióticos sobre sintomatología global, dolor abdominal, sensación de excesiva presión abdominal y distensión, frente a placebo. Las otras indicaciones en las que los probióticos fueron eficaces son la prevención o reducción de la diarrea en pacientes que reciben antibióticos y en aquellos sometidos a la terapia de eliminación de H. pylori.

Así pues, para buscar un aliado en nuestra encrucijada, tenemos que recurrir a los probióticos, pero cuidado, ¡no todos valen! Tenemos que buscar aquellos compuestos por unas bacterias llamadas Lactobacilos y Bifidobacterias, que pueden estar acompañados de la levadura Saccharomyces, y que son básicamente microorganismos buenos que ya de normal forman parte de nuestra microbiota intestinal sana. Pero a veces estos microorganismos se ven alterados, por lo que tomarlos en forma de cápsula con una dosis controlada de 109 unidades formadoras de colonias por cada miligramo, nos aseguramos de que en nuestro intestino plantamos los microorganismos aliados para que crezcan y nos ayuden con el molesto síndrome del intestino irritable.

Conclusiones sobre probióticos y síndrome del intestino irritable

  • Para tener una microbiota intestinal saludable, y así evitar desórdenes intestinales, es fundamental tener una alimentación saludable rica en fibras, aunque esto puede no ser suficiente.
  • Los probióticos han demostrado buenos resultados clínicos para los síntomas ocasionados en síndrome del intestino irritable. Un tratamiento con probióticos junto al convencional (no como tratamiento único) puede mejorar la sintomatología digestiva molesta y con un buen perfil de seguridad.

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Bibliografía

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